"En la soledad, sin maestros y con no muy sobrados medios ¡Qué asombro el mío ante el campo maravilloso de exploraciones que se me abría¡ ¡Qué sensación de aventura a cada instante, ante la preparación que me mostraba los glóbulos sanguíneos, las células epiteliales, los corpúsculos musculares o nerviosos¡ Recuerdo mi perplejidad : ¿cómo será posible esta absoluta falta de curiosidad objetiva de los profesores de la Facultad, que nos hablan de células sanas y enfermas sin esforzarse por conocerlas de visu? Y enfrascado en su contemplación, me amargaba el menosprecio por la investigación de aquella generación de profesores, una de cuyas más eminentes figuras no dudaba en calificar de "Anatomía celestial" a la que se ocupaba del conocimiento de la estructura microscópica".