Novela de juventud. "En mi novela, de carácter didáctico, narraba yo las peripecias de cierto viajero que, llegado al planeta Júpiter, topaba con animales monstruosos, diez mil veces mayores que el hombre, aunque de su misma estructura. El héroe de mi creación, ante aquellos colosos, no era más que un microbio; microbio dotado de aparatos científicos con los que iniciaba la exploración de los gigantes: la glándula cutánea, puerta de entrada; la sangre, por cuyo torrente se lanzaba a lomos de un hematíe, testigo de épicas luchas entre los leucocitos y los parásitos; las funciones visual y acústica, el músculo, hasta llegar al cerebro donde sorprendía -¡ahí es nada¡- el secreto del pensamiento y del impulso voluntario".