"Héroe de la novela de la vida, me propongo ahora descubrir parcialmente el misterio del pensamiento. Qué enfado el de mi mujer, qué asombro el de mis hijos, ante la presencia en la casa de esta serie de histéricas, neurasténicos, maníacos y médiums espiritistas que nos aportan copiosa documentación. Con qué satisfacción venimos confirmando casi todos los estupendos fenómenos que leemos en Bernheim. Y, sobre todo, qué sensación de poderío sin límites ante los experimentos hipnóticos que nos permiten adueñarnos de la voluntad de sanos y enfermos y, esto es más importante, aplicarlos al terreno terapéutico, llegando incluso a la abolición completa de los dolores en el parto.
¡El secreto del pensamiento y del impulso voluntario¡ Un doble sentimiento de estupor y desilusión: estupor ante la realidad de fenómenos de automatismo cerebral hasta ahora tenidos por farsa; desilusión, ¿por qué no decirlo?, ante la falibilidad del cerebro humano, esa obra maestra de la creación, capaz de convertirse en humilde y pasivo instrumento de la sugestión.
He de dar un paso más. Presiento que sólo el conocimiento exacto de la textura del cerebro me permitirá averiguar el cauce material del pensamiento y de la voluntad y sorprender la historia íntima de la vida en su perpetuo duelo con las energías exteriores".