“ Los años que viví allí (en Paris) durante la guerra fueron, creo yo, los fundamentales de mi vida; porque trabajé mucho, libre de obligaciones sociales; porque viví a la fuerza modestísimamente pero con el encanto de vivir en Francia; porque tuve también tiempo y antes no lo había tenido, de conocerme a mi mismo; y finalmente, porque en relación con España tuve un dolor y, a la vez, una satisfacción de conciencia, de los que ahora no puedo hablar, pero que me han puesto en paz ya para siempre”.