“La gran corriente de la medicina moderna nos ha llevado al concepto de supremacía del individuo, que es siempre lo primero: el patrón y el molde al cual se ajusta la enfermedad... El problema de cada paciente es, pues, como el producto de dos cantidades, una de valor conocido, que es la enfermedad misma, la tifoidea, la diabetes, la que sea, y otra de valor eminentemente variable, que es la constitución del organismo agredido por la enfermedad”.
“La ficha íntima de identificación, estrictamente personal, de cada ser vivo es una fórmula endocrina que condiciona sus posibilidades hereditarias, la determinación de su sexo y del de sus sucesores; el auge y los accidentes de su vida sexual; su estructura morfológica; sus reacciones vegetativas; su índice de emotividad; el tipo de sus rasgos psicológicos y el cálculo de probabilidades de sus posibles enfermedades futuras”.