“Todo gobernante absoluto, llámese dictador, tirano o valido, pasa casi sin excepción por tres fases de mandato: una primera en que el nuevo jefe carece aún de fuerza propia y organizada, pero se la da el pueblo que acoge siempre toda novedad política con alegría y esperanza. En la segunda fase, la oposición empieza a ser hostil al jefe porque éste ha de mandar con violencia y la violencia fatiga pronto a la multitud. Al fin, inevitable, llega el día que las tendencias adversas dominen a las que asisten al dictador”.
“El historiador es una ciencia que en la persecución de la verdad no admite limitaciones. No cabe aceptar la subordinación del conocimiento a idea, prejuicio o interés de ningún tipo.”