.“Nada doctrinal y constructivo puede emprenderse en la Medicina más práctica sin estar impregnado el clínico más clínico de un hondo sentido experimental y fisiológico. Más lo esencial sigue siendo la observación inteligente de la enfermedad y de la historia natural del ser humano”.
“Cuando se ejerce una determinada actividad en la vida, lo esencial es no entregarse en absoluto a ser actor de ella y menos aspirar a la categoría de protagonista, sino mantenerse en una prudente ambivalencia de actor y espectador, esto es, en una actitud crítica.” “Hacer de la Medicina una profesión y una ciencia llenas de simplicidad, de formalidad, de profunda humanidad; una ciencia y una profesión exentas de la presunción de que nuestra verdad sea la verdad inconcusa; una Medicina sin supersticiones científicas; una Medicina, en fin, clara, cordial y modesta, o, si queréis, antidogmáticas”.
“El médico, se forma no sólo para ejercer su sabiduría, sino también para ejercerla con dignidad y pulcritud moral. Sin esta, sin la línea moral bien precisa, el profesional mejor es siempre malo; y es más: sin la fuente moral la misma eficacia técnica de la profesión se desgasta y acaba por anularse”.
“Ha pasado la hora de los síndromes y enfermedades como fin del diagnóstico; porque síndromes y enfermedades son, no el fin de la exploración, sino sólo etapas de acceso a la que constituye la estación de término de la Clínica, que es la Etiología”...”lo que verdaderamente importa es saber si la lesión cardiaca o nerviosa es reumática o sifilítica, o debida a una degeneración vascular. Sólo cuando la etiología se nos escapa –y, por desgracia, esto ocurre con harta mayor frecuencia de lo que quisiéramos-, sólo entonces, nos contentamos con el rótulo clásico de la enfermedad o del síndrome, que lleva aparejado un tratamiento necesariamente sintomático y, por tanto, incompleto”.